La cuestión ambiental en "El Capital" de Karl Marx


Introducción


Desde la década del setenta, se ha comenzado a hablar de los problemas que trae aparejado el desarrollo capitalista en términos de destrucción del medio ambiente (1). Hasta el día de hoy se han hecho numerosos aportes teórico-políticos, muchos análisis en busca de responsabilidades. Se ha buscado pintar de verde al capitalismo, bregando por un “desarrollo sostenible”. Cuatro décadas después llegamos Copenhague (2), donde miles de personas se manifestaron pidiendo cambios y donde incluso se escucharon a presidentes latinoamericanos decir que: “la causa sin duda es el sistema metabólico destructivo del capital y su modelo encarnado: el capitalismo” (Chávez, 2009).
Ante este estado de situación, creemos apropiado pensar que el El Capital posee una relevancia teórica innegable para el estudio de esta temática por lo que es preciso recuperarlo. Pensamos que esta empresa es necesaria por dos motivos. En primer lugar, para poder complementar la propia teoría marxista, desarrollando aquello que Marx y Engels no pudieron analizar, pero que sí llegaron a observar como tendencias y/o posibilidades. En este punto es importante recalcar (aunque parezca evidente) que desde el materialismo histórico no se plantea la posibilidad de analizar problemas que todavía no existen. Marx plantea que “aunque una sociedad haya descubierto la ley natural que preside su propio movimiento [...] no puede saltearse fases naturales de desarrollo ni abolirlas por decreto. Pero puede abreviar y mitigar los dolores del parto” (Marx, 2002: 8). Por lo tanto, es necesario que el propio desarrollo de las fuerzas productivas muestre las contradicciones, para que puedan ser analizadas. Segundo, y en estrecha relación con el anterior, para defender a Marx de aquellas visiones que ven imposibles de conciliar sus razonamientos con los análisis actuales sobre el medio ambiente. Aquí no se trata de ofrecer un Marx “ecologista”, sino de aportar los elementos que su visión totalizadora contiene para abordar la problemática. Creemos que esto es inaplazable, máxime en un momento histórico en el que priman las miradas fragmentarias de la realidad, y que son éstas las que orientan la aplicación de las políticas.
Elaboramos el trabajo considerando que, antes de adentrarnos en el sendero propuesto, debemos primero indagar brevemente el significado del término “naturaleza” en este autor. Veremos su concepción sobre la relación del hombre con la naturaleza y de la naturaleza con las creaciones del hombre. Para rastrear esta concepción apelaremos a textos como los “Manuscritos Económicos y Filosóficos”, también a “La ideología alemana”, y a otros materiales complementarios. Seguidamente nos introduciremos al texto que nos convoca, intentando apreciar el lugar que la naturaleza ocupa en la teoría del valor elaborada por Marx. También trataremos de analizar su relación con el carácter fetichista que adquieren las relaciones sociales.
Luego veremos cómo Marx caracteriza al capital como destructor de fuerzas productivas. Para finalizar, dejaremos planteadas algunas reflexiones y veremos algunos aportes que otros estudiosos del tema han realizado para elaborar un "marxismo ecológico".Si bien este es un tema poco tratado en las Ciencias Sociales y más aún en la academia argentina, no ha faltado quien se dedique a investigar esta relación entre marxismo y ecología.


(1) Tomamos como un hito inicial la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano realizada entre el 5 al 16 de junio de 1972, en Estocolmo, Suecia. Es de destacar que antes de esta conferencia, en
el mundo “solo habían unos diez ministerios de medio ambiente, mientras que en 1982 unos 110 países contaban con un ministerio o una secretaria específica para la materia” (Muñoz Flores, 2006: 47).
(2) XV Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, realizada en esa ciudad de
Dinamarca del 7 al 18 de diciembre de 2009.


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